
Mr. Misael's Holly Horror Tale
Veinticuatro de Diciembre, frío, campanas heladas, serpientes dormidas, familias colgando sus abrigos cerca del fuego a tierra. Víctor tiene nueve años y ya sabe que el papa noel son los padres y que la Navidad es una farsa acunada por el todopoderoso capitalismo, pero aun cree en la magia.
Su abuelo acomoda regalos en un arbol aún por decorar, Víctor decide ir a ayudarlo. -Vete a comer polvorones renacuajo- espeta el abuelo apartandolo. Víctor va a saludar a su primo Alex, de nueve años también, le choca la mano y se van al patio a jugar con la nieve. Dentro los padres de Alex discuten con los de Victor por el repartimento de los numeros de loteria, la abuela, que hace ya tres años que no puede caminar, deambula por la sala de estar con su silla de ruedas electrica, mira por la ventana, sus nietos están parados delantes del portal, parecen sorprendidos.
Víctor y Alex ven aparecer un genuino Belén viviente que se planta delante del portal, hay unos cuantos pastores, el angel, San José y la virgen María que lleba en brazos a un recien nacido envuelto en mortajas.
El abuelo sale a ver que está pasando. -Aqui no quiero mendigos, que saco la escopeta- grita el abuelo desde su puerta, sin saber porque no se atreve a abandonar su portal. -¡Venid aquí enanos!- manda el abuelo a sus nietos, estos obedecen sin atreverse a dar la espalda al Belén viviente, que se ha plantado silenciosamente delante de la finca.
El padre de Alex sale enfadado con una gran chaqueta de lana, un gorro y un atizador. -¡Esto es una propiedad privada!- Suelta mientras camina blandiendo el atizador hasta el Belén. Pero el angel se adelanta, va vestido de negro, lleba una capucha y sus alas son de plumas negruzcas. También tiene una guadaña, y antes de que el padre de Alex sepa lo que esta apunto de suceder, su cabeza vuela por los aires y cae en la nieve, con el gorro aun puesto. Alex lanza un grito ronco, el angel también. El abuelo agarra a sus nietos por las chaquetas y los entra adentro con el resto de la familia, cerrando la pesada puerta tras de él. Feliz Navidad, piensa mentalmente Víctor. El angel arremete contra la puerta. Todos aguantan como pueden las embestidas celestiales, el abuelo va a buscar la escopeta. -¡Renacuajos! ¡Maldita sea, seguidme!.Ellos paralizados por el miedo optan por seguir aterrorizados.
Ovejas muertas rompen los ventanales, los pastores las han lanzado para poder abrirse paso dentro de la finca, sus ojos son blancos y avanzan en silencio hacia el resto de la familia. Los padres de Víctor cogen a su hijo por la mano y intenan escabullirse por uno de los pasillos, la madre de Alex hace lo mismo pero un pastor le cierra el paso, entonces su cabeza estalla en un gran estruendo, el abuelo le ha disparado con la escopeta de perdigones, recarga y volatiliza a otro de los falsos pastores, y asi uno a uno van cayendo. La abuela mientras llora en una esquina con su silla de ruedas, de repente, una sombra cubre el rincón, la abuelita pivota la silla de ruedas para ver quién hay detras suyo. El angel, imponente ha llegado hasta ella, está llora de felicidad, empieza a rezar el padre nuestro, la guadaña cae y sentencia la oración de la abuelita.
San José, tapado con una capucha entra en la casa, la virgen aún espera fuera, el abuelo se encara al angel y lo apunta con el cañon.
Mientras en la habitación de invitados, los cobardes padre de Victor tiemblan escondidos en uno de los armarios, abrazan a Víctor con tanta fuerza que este cree morir asfixiado, hasta que se deshace del abrazo paterno y sale del armario para salir en ayuda de su abuelo. Se cruza con Alex en el pasillo, los dos se miran y cruzan miradas desafiantes, corren los dos hacia la sala de estar, a un lado está la madre de Alex, que la están devorando los dos pastores que quedan vivos, mastican sus entrañas y cuelgan sus intestinos del arbol de Navidad, los regalos están salpicados de sangre y vísceras familiares.
Ven que el abuelo ha disparado contra el angel y le ha roto una ala, pero se ha quedado sin balas, esta apunto de ser rebanado por la celestial guadaña hasta que los nietos embisten con todas sus fuerzas contra el angel, este cae hacia una mesita y se clava la punta en la nuca, empieza a soltar sangre negra y se desmaya en la alfombra.
San José mientras, camina apoyando su palo por el pasillo, los padres de Victor oyen los golpes con el bastón, sollozan en la oscuridad del armario, a la madre de Victor se le escapa un gemido de terror, San José se para un momento. Su capucha se dirige a la habitación de invitados, abre la puerta. Los padres de Víctor mantienen la respiración, pero San José parece saber muy bien donde estan escondidos, se acerca lentamente hasta el armario, su bastón empieza a emitir un brillo rojizo, y en un instante el armario se hunde en gigantes llamas que chispean junto a los gritos de los padres de Víctor que mueren abrasados por la grácia de San José.
El abuelo y los nietos salen fuera, quieren escapar de la Navidad, pero les espera la virgen Maria, vestida de negro, pálida, con la mirada tapada por una mortaja negra, está se gira hacia ellos, y el recien nacido empieza a llorar. El lloro paraliza al abuelo y sus nietos, les penetra en el cerebro, repiquetea sus almas, solo pueden avanzar hacia el lloro. La virgen Maria deja al niño tapado en el suelo, que sigue soltando lagrimas infernales que atraen a los pobres desgraciados a su alrededor, el abuelo destapa las mortajas del niño, y encuentran una masa de carne putrefaca, con un solo ojo viscoso y muchos tentaculos amoratados que reptan entre las mortajas, el niño parece tener una extraña boca debajo del cuello, con colmillos amarillentos que hacen desafinar el continuo lloro, que también llama a los pastores muertos que se alzan a su voluntad, igual que el angel desnucado, San José vuelve a ver a su hijo, los padres de Victor y Alex, también salen zombificados, sangrantes, muertos vivientes, su abuela sin cabeza puede finalmente caminar junto a su familia, el abuelo sale de su estado de shock y abraza a sus nietos que se han meado encima y gritan desesperados, decide partirles el cuello, aunque sabe que volveran a levantarse, es el único regalo de esta Navidad, una muerte rapida, un condena eterna. La virgen María se acerca al abuelo y le da un beso en la mejilla, baja hasta su cuello y lo muerde, empieza a chuparle la sangre, su vida va expirando, mientras ve como el falso niño Jesús antideluviano mueve sus tentaculos y los enrosca en las piernas de sus nietos.
La noche pasa, la escarcha se forma en arbol adornado con miembros humanos, fuera en la nieve hay huellas, pero ya no hay nadie en la finca, se han ido todos siguiendo la estrella de oriente, algunos contra su voluntad otros por maldición eterna. Quizas el año que viene vuelvan a visitar a otras familias tradicionales, felices, y aburridas, como el turrón.
