martes, 3 de noviembre de 2009

FUNERAL DE UN SEÑOR

Se sentó por un solo momento a descansar

Y empezó a escupir sangre y poesia

Casi toda la que pudo

Sus ojos miraron hacia el techo por ultima vez

La lámpara aún estaba, igual de hermosa

Colgada con la misma intensidad

Igual de alta

El interruptor murió de plástico

El señor suspiró sin querer

Creyó oír un acordeon, o quizas dos

No, solo uno

Sombras lo tumbaron en una caja vacía

Derrapó por la ciudad hasta el cementerio de siempre

Flotó entre lápidas sucias y limpias

Vaya celebración de su treinta aniversario

El queria soplar la lámpara

En un pastel de vestido largo

Pero bufó recuerdos, felices y tristes

Eso no era viento, era humo

Se habia acabado amigo mio

Tenia toda la eternidad para cantarlo

Para recordar mas humo

El resto del mundo desafinó

Con la muerte, una nota faltaba

Y se creaba una nueva melodia que nadie cantaba

No pudo ver quien acudió a su funeral

Pero una voz de mujer casi lo resucita

Leía el epílogo de su cama

Casi con tristeza

“Nunca lo consiguió”

Y los gusanos empezaron a devorarle

Que empacho de amor se dieron

Pero a muchos les supo a muerte...

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