Le han disparado en el pie de siempre
cojeando se arrastra por suerte y muerte
en la cueva de los desechos roídos
ahí van a beber todos los abstemios
y se embriagan con la oscuridad de los dioses
retienen imagenes de metamorfosis
reiteran su caída con eco y sobredosis.
Marquesinas fantasmales viajantes
su camino ha vuelto el solo
por sus propios atajos de chimenea
llenos de hollín y gangrenada madera
vasos de cristal roto cubiertos de sangre
relamida por la brisa oportunista
si infectarle del todo la mente
se ha mudado por fin al ultimo piso.
Ahora solo quiere saltar en ayunas
fumar con pipas barnizadas
leer libros equivocados
expulsar al techo de su refugio gris
ver el cielo, gritar su nombre
beberse toda su cordura de un trago
tos de invierno, amor de verano
empaquetado al fondo de un camerino vacío
que no es suyo, pero es casi mio.
Hagamos autoestop en el hospital, vieja amiga
yo te extirparé el ombligo
si tu curas mi agrietado destino
en la sala herida sin salida
con el bisturí que tienes escondido
en tu perfecta sala de espera
que me ha contagiado el vino
tus labios reencarnados parisinos
anestesiados por culpa del olvido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario