viernes, 28 de agosto de 2009

EL VODEVIL DE LOS FANTASMAS

Bienvenidas pulgas y demas seres insignificantes del universo infinito y decimal. Nadie cree ya en el infierno, pero el infierno es lo que os voi a mostrar. El INFIERNO PRIVADO cultivado al mediodia, cuando parece que el sol pueda destruir cualquier sombra y cualquier siesta digerir la comida. Algo se inquieta en tu estómago, algo se mueve en las sombras duras que atraviesan cualquier cuerpo, vivo o muerto, que se interponga en la autopista del terror absoluto.

Pasen y lean coagulados relatos de interés dudoso, y pulsión implosiva que pondra huevos en vuestro cerebelo y las larvas se comerán vuestros sueños y excrementarán las mas variopintas pesadillas.


INFIERNO #3





EL VODEVIL DE LOS FANTASMAS


Solo y arruinada estaba el teatro,

Rodeado del frondoso olvido

Dentro ya habia empezado la defunción

Que prorrogaba la dicha eterna,

Si es que ese premio alguna vez existió.

En silencio podremos entrar y sentarnos en la última fila

Entre las telarañas polvorientas del tercer acto.


El pianista suicida intenta recordar

Una melodia para profanar

Pero ninguna nota suena ya

Su cadáver está encerrado en el piano de cola.

Oprimiendo toda la música que podia

Solo un mudo corazón intentando sonar.


Una dama elegantemente muerta

Intenta bailar el compás invisible

Que le marca el vodevil de los fantasmas

En su pecho tiene un disparo

Que sangra gris plateado

Que trágico tormento tener que bailar

Hasta el apocalipsis

Sin su acompañante,

Que quizás no la queria tanto.


La vieja actriz está en la esquina mas oscura

De ese teatro maldito

Está ensayando su mónologo

Su discurso de los esqueletos

Nadie se lo podrá criticar

Solo aplaudir su tumba sin lápida

Su recuerdo es solo polvo, polvo oscuro

Barrelo con tu tristeza, diva de las tinieblas

Te escuchamos esta noche,

Y ella se atrevió a recitar desde su oscura esquina

“¡La piedad! ¡La piedad está desnuda!

Y nadie la quiere vestir con sus huesos

Solo los esqueletos

Monstruos de nuestro absurdo interior

Que nos siguen a todas partes

Esperando el momento de salir”


El pianista se levanta y abre la tumba musical,

Saca su propio cuerpo, carcomido

La diva se acerca flotando

Dejando al terror temblar entre sus flecos

Besa el esqueleto del pianista

Para que se convierta en pareja de baile

Generosidad entre muertos

La música por fin retumba en la catacumba

Los murcielagos se despiertan e intentan volar

Las ventanas brillan pálidas

Fuera nadie se entera

De que la dama perfecta baila otra vez

Con la muerte y la poesia

Todos querrian sonreir y gritar cosas que anhelan

Pero las palabras murireron para ellos

Sus história ya fueron acabadas

Por la narradora y su guadaña

Cruzan miradas

Escudriñan sus ánimas transparentes

Saludan y nos ven

Desaparecen de la sala

Solo queda polvo y melancolía

Sin pagar entrada

¡Que hermoso ha sido el vodevil de los fantasmas!

Casi lloro al final



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