Bienvenidas pulgas y demas seres insignificantes del universo infinito y decimal. Nadie cree ya en el infierno, pero el infierno es lo que os voi a mostrar. El INFIERNO PRIVADO cultivado al mediodia, cuando parece que el sol pueda destruir cualquier sombra y cualquier siesta digerir la comida. Algo se inquieta en tu estómago, algo se mueve en las sombras duras que atraviesan cualquier cuerpo, vivo o muerto, que se interponga en la autopista del terror absoluto.
Pasen y lean coagulados relatos de interés dudoso, y pulsión implosiva que pondra huevos en vuestro cerebelo y las larvas se comerán vuestros sueños y excrementarán las mas variopintas pesadillas.
INFIERNO #3
EL VODEVIL DE LOS FANTASMAS
Solo y arruinada estaba el teatro,
Rodeado del frondoso olvido
Dentro ya habia empezado la defunción
Que prorrogaba la dicha eterna,
Si es que ese premio alguna vez existió.
En silencio podremos entrar y sentarnos en la última fila
Entre las telarañas polvorientas del tercer acto.
El pianista suicida intenta recordar
Una melodia para profanar
Pero ninguna nota suena ya
Su cadáver está encerrado en el piano de cola.
Oprimiendo toda la música que podia
Solo un mudo corazón intentando sonar.
Una dama elegantemente muerta
Intenta bailar el compás invisible
Que le marca el vodevil de los fantasmas
En su pecho tiene un disparo
Que sangra gris plateado
Que trágico tormento tener que bailar
Hasta el apocalipsis
Sin su acompañante,
Que quizás no la queria tanto.
La vieja actriz está en la esquina mas oscura
De ese teatro maldito
Está ensayando su mónologo
Su discurso de los esqueletos
Nadie se lo podrá criticar
Solo aplaudir su tumba sin lápida
Su recuerdo es solo polvo, polvo oscuro
Barrelo con tu tristeza, diva de las tinieblas
Te escuchamos esta noche,
Y ella se atrevió a recitar desde su oscura esquina
“¡La piedad! ¡La piedad está desnuda!
Y nadie la quiere vestir con sus huesos
Solo los esqueletos
Monstruos de nuestro absurdo interior
Que nos siguen a todas partes
Esperando el momento de salir”
El pianista se levanta y abre la tumba musical,
Saca su propio cuerpo, carcomido
La diva se acerca flotando
Dejando al terror temblar entre sus flecos
Besa el esqueleto del pianista
Para que se convierta en pareja de baile
Generosidad entre muertos
La música por fin retumba en la catacumba
Los murcielagos se despiertan e intentan volar
Las ventanas brillan pálidas
Fuera nadie se entera
De que la dama perfecta baila otra vez
Con la muerte y la poesia
Todos querrian sonreir y gritar cosas que anhelan
Pero las palabras murireron para ellos
Sus história ya fueron acabadas
Por la narradora y su guadaña
Cruzan miradas
Escudriñan sus ánimas transparentes
Saludan y nos ven
Desaparecen de la sala
Solo queda polvo y melancolía
Sin pagar entrada
¡Que hermoso ha sido el vodevil de los fantasmas!
Casi lloro al final


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